Dicen que la música es capaz de transportarte instantáneamente a cualquier momento de tu vida.
Ahora mismo recuerdo los viajes en coche a latas horas de la madrugada, mirando por el cristal empañado y divagando hasta quedarme dormida, acunada por los acordes de cada canción.
Ojalá pudiera volver años atrás, cuando no tenía apenas preocupaciones y los problemas no se veían ni venir de lejos.
Cuando todo era más fácil que ahora, cuando la ansiedad era algo que ni siquiera existía y era incapaz de mantenerme en casa todo el día, encerrada, alejada de un mundo que temo.
Pero debo sobreponerme a todo ello, ser capaz de salir a la calle sin que se me inunden los ojos con cada persona que veo pasar a mi lado, y que me recuerda a los que ya no están y deberían.
Tengo que ser fuerte.
El problema está en que no sé de dónde sacar el impulso para continuar con mi vida.
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