lunes, 17 de noviembre de 2014

Siempre he creído en los reencuentros. Es el momento preciso en el que todo vuelve a su lugar, en el que las cosas tienen sentido por fin. El problema está cuando hay más despedidas que reencuentros. El distanciamiento es inevitable, todos lo sabemos. Pero en nuestras manos está la posibilidad de cambiar todo esto y buscarle una solución. Aunque hay ocasiones en las que uno de los dos no desea este acercamiento. Ya sea porque su vida ha dado un giro, porque siente que no necesita a la otra persona. No lo sé. Lo que sí conozco es la situación de la otra persona. Duele ver que alguien con quien has compartido tantos momentos, de repente, quiere desaparecer de tu vida y no volver a formar parte de ella. Y que no puedes hacer nada por remediarlo. Porque no puedes obligar a alguien a quedarse, cuando desea marcharse. Porque cargarías con eso toda tu vida, con unos remordimientos de proporciones gigantescas, densos e inamovibles. Por eso permaneces callada mientras todo esto ocurre. Porque prefieres que el otro esté bien a tu propio bienestar. Porque no existe otra posibilidad. Tan solo queda el recuerdo, una mezcla agridulce de buenos momentos y lágrimas, que ahora te ahoga, sumergiéndote en una situación que nunca quisiste que ocurriera.

martes, 28 de octubre de 2014

El error - 84

Todavía sigo buscando tu silueta en cualquier esquina, un indicio de que estás ahí, de que no has desaparecido definitivamente de mi vida.
Pero no.
No te encuentro.
Ni en las frías mañanas sin tu sonrisa, que calentaba hasta el más frío glaciar, ni en esos andenes solitarios, ansiosos por contar historias, ni en los portales que han visto más besos que cualquier juzgado o iglesia.
Creo que ya he asumido que lo que fuera que tuvimos, empezó y acabó esa noche, al igual que el deseo y la necesidad de estar en los brazos del otro.
Supongo que fue una de esas historias que cuentan los poetas, fugaces como cometas e intensas como un polvo en un lugar insospechado.
No sé.
Es raro que no estés pululando por mi vida, jugando conmigo, salvándome de tantas cosas -incluso de mí misma-.

martes, 15 de julio de 2014

Siempre que tengo a Jason Mraz de fondo la inspiración llega lentamente, sin prisa alguna, como si me hubiera echado de menos en este último mes.
Me he dado cuenta de que soy monotemática. Siempre escribo sobre el amor y bla bla bla. Pero ya me he cansado. Las cosas bonitas no existen, todos lo sabemos, excepto yo, hasta hace unas semanas.
La semana pasada estuve yendo a un curso de orientación, cosa que veía conveniente, ya que me había centrado tanto en ser médico que no tenía ninguna alternativa. Y por fin he encontrado mi vocación, he descubierto lo que no me gusta y he conseguido que el abanico de posibilidades sea un poco más amplio.
ODIO cualquier carrera relacionada de manera muy estrecha con la investigación. Me resulta extremadamente aburrido e inútil. No es por criticar, simplemente, no veo la directa repercusión en nadie, y no me sentiría realizada ni útil. Repito que es mi punto de vista particular.
Cambiando un poco de tema, mi vida últimamente es tremendamente ordinaria. No queda apenas gente en Madrid y yo tampoco tengo qué hacer, así que entro en un bucle incesante de películas y series del que nunca salgo. Además, hace un calor horrible e insoportable. Consecuencia: no se puede salir de casa hasta las 8 para no sudar demasiado. Y yo odio la inactividad. A pesar de que mis padres me sugieran ir a hacer ejercicio con ellos, no me gusta, me siento realmente incómoda. Será porque o estoy a gusto en mi propia piel, no lo sé.
Bueno, suficiente por hoy. Voy a intentar dormir. Buenas noches (es un grito silencioso, ya que nadie me lee).

miércoles, 18 de junio de 2014

La distancia entre ellos se medía en miedos.

Hoy he vuelto a decidirme a escribir, a dejar salir todo fuera. ¿Por dónde empiezo?
mi vida últimamente es un frenesí, una sucesión de imágenes desenfocadas que pasan a toda velocidad, sin siquiera pensar en lo que construyen o destruyen a su paso.
Mi abuela es la persona más importante de mi vida. Últimamente está realmente débil a causa de su enfermedad y todo lo que está provocando. Me aterra pensar que no llegará a estar en los momentos más importantes de mi vida. Mi graduación, mi decimoctavo cumpleaños. La idea de que tenga que recordarla en vez de darle las gracias y un abrazo es realmente abrumadora.
No voy a tocar más el tema porque si no, no puedo seguir escribiendo.
¿Qué más? Ah, sí. No voy a alcanzar mi sueño, no voy a poder conseguir cursar la carrera universitaria que siempre he deseado porque mis resultados, digamos, que estaban muy por debajo de mis expectativas. Estaba tan convencida de que lo lograría, de que con veinticinco años habría acabado los exámenes del MIR, y que comenzaría poco después a especializarme en pediatría. Pero no. Necesito una media de nueve en bachillerato y esta evaluación apenas he sobrepasado el seis. ¿Por qué? Digamos que me he rendido de alguna forma. Trato de autoconvencerme de que no ha sido así, de que todavía tengo que aprovechar cualquier ápice de constancia que sobresalga, pero no puedo. Estoy cansada de tratar de empujar una puerta que siempre he sabido que no se abrirá, a pesar de todo el tiempo y el esfuerzo desperdiciados en el intento. Sé que todavía tengo un año para intentar remediar esta caída en picado, pero no sé si conseguiré acercarme, aunque sea un poco, a ello.
Medicina aparte, lo único realmente bueno que me ha pasado últimamente es socializarme en la biblioteca. Sé que puede parecer un tópico el hecho de ir a la biblioteca y hacer cualquier cosa menos estudiar, pero no ha sido así. Gracias a algunas personas que nunca pensé que acabarían estando tan cerca de mí en tan poco tiempo, he ampliado mi punto de vista global. Pienso que "El Templo", como lo llama Dani, ha sido el punto de partida de algo realmente grande.
Y a nivel personal, bueno, es el lugar más oscuro y a la vez terrorífico de mí misma. El chico del que llevo enamorada cinco años apenas recuerda mi existencia, por el orgullo que hay de por medio, porque me arrastro con la única finalidad de recordarle y tratar de rescatar al chicio que conocí entonces, pero la realidad es que ya no es el mismo. Me ha costado entenderlo y asumirlo más tiempo del que había estimado, pero ya está hecho. Gracias, Lucía. En cuanto al futuro en este ámbito, por llamarlo de alguna forma, es algo difuso e inconexo. Por una parte está el chico que me gusta, que todavía no sé nada sobre sus sentimientos hacia mí, si es que los hay. Hemos pasado mucho tiempo hablando y conociéndonos de verdad, cosa que pocas personas pueden decir acerca de mí ya que soy un poco veleta, mi mente es una brújula sin un norte definido y asentado.Me molesta de alguna forma que me hable de su antigua relación. Ya sé que yo todavía no he superado que Javi saliera de esa forma de mi vida, pero pienso que él realmente valía la pena, a diferencia de ella. No es sólo que me caiga mal, si no que no le veo sentido al hecho de que él haya podido quererla de alguna forma (Javi, no, el chico que me gusta).
Me despido con todas estas divagaciones a la 1.30 de la mañana, con la esperanza de poder dormir apropiadamente.

Fuiste, eres y serás.

martes, 28 de enero de 2014

Sé que soy realmente negativa, pero es que ya no puedo más. Se me está juntando todo, y las emociones también, lo que provoca el gran colapso en mi mente y al explotar, bueno, me perjudico a mí misma y a los que están a mi alrededor.
Durante estas tres últimas semanas, el único pensamiento que ronda en mi cabeza es "¿por qué a mí?". Quiero decir, no entiendo por qué veo que a todos les va bien, pero yo no hago otra cosa que descender y descender, en vez de mejorar. De verdad que me esfuerzo por poner de mi parte, pero es que ya no me quedan fuerzas ni ganas de seguir con este proceso absurdo.
Lloro por todo, cada dos por tres, y me da la impresión de que nadie tiene el suficiente tiempo como para pensar en mí. Puede sonar algo egocéntrico lo sé, pero ahora eso no es el problema. Realmente siento que estoy en un habitación llena de gente, gritando y que nadie es capas de escucharme.Por ello, me desespero, y a la mínima, salto como un resorte.
Por hoy, nada más que añadir.  """"""""Buenas noches""""""""

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Por qué a mí?

Creí que todo sería fácil después de empezar el nuevo año. Los propósitos, la rutina.
pero no es así.
Hoy me he chocado contra el muro. Me he dado cuenta de que nada ha cambiado, ni cambiará, a no ser que también lo haga mi actitud. Pero, sinceramente, ahora no tengo ganas ni de respirar. Tener a mi mejor amigo tan lejos, aunque parezca que está aquí al lado, como hace dos semanas, es realmente difícil.
y además, si a eso se le suman mis paranoias mentales, estamos jodidos. Bueno, estoy jodida.