Dijiste que estarías, pasase lo que pasase.
Pero aquí me encuentro, sola, sin tu apoyo, ni nada que me recuerde a ti ni que me haga valorar la"relación" que un día tuvimos.
Una vez me dijiste que madurara, que tú habías pasado por cosas peores. Sinceramente, no lo creo. Estos dos últimos meses con todo lo de mi padre han sido y siguen siendo un infierno.
Unos brazos que te arropen como te gusta y cuando más lo necesitas. El "todo va a ir bien. Voy a estar a tu lado"; todo lo perdido e irrecuperable que se destruye a una velocidad inversamente proporcional de la que se construye.
Todo aquello que pudimos ser y no fuimos.
Todo. Nada.