martes, 15 de julio de 2014

Siempre que tengo a Jason Mraz de fondo la inspiración llega lentamente, sin prisa alguna, como si me hubiera echado de menos en este último mes.
Me he dado cuenta de que soy monotemática. Siempre escribo sobre el amor y bla bla bla. Pero ya me he cansado. Las cosas bonitas no existen, todos lo sabemos, excepto yo, hasta hace unas semanas.
La semana pasada estuve yendo a un curso de orientación, cosa que veía conveniente, ya que me había centrado tanto en ser médico que no tenía ninguna alternativa. Y por fin he encontrado mi vocación, he descubierto lo que no me gusta y he conseguido que el abanico de posibilidades sea un poco más amplio.
ODIO cualquier carrera relacionada de manera muy estrecha con la investigación. Me resulta extremadamente aburrido e inútil. No es por criticar, simplemente, no veo la directa repercusión en nadie, y no me sentiría realizada ni útil. Repito que es mi punto de vista particular.
Cambiando un poco de tema, mi vida últimamente es tremendamente ordinaria. No queda apenas gente en Madrid y yo tampoco tengo qué hacer, así que entro en un bucle incesante de películas y series del que nunca salgo. Además, hace un calor horrible e insoportable. Consecuencia: no se puede salir de casa hasta las 8 para no sudar demasiado. Y yo odio la inactividad. A pesar de que mis padres me sugieran ir a hacer ejercicio con ellos, no me gusta, me siento realmente incómoda. Será porque o estoy a gusto en mi propia piel, no lo sé.
Bueno, suficiente por hoy. Voy a intentar dormir. Buenas noches (es un grito silencioso, ya que nadie me lee).