Dicen que la música es capaz de transportarte instantáneamente a cualquier momento de tu vida.
Ahora mismo recuerdo los viajes en coche a latas horas de la madrugada, mirando por el cristal empañado y divagando hasta quedarme dormida, acunada por los acordes de cada canción.
Ojalá pudiera volver años atrás, cuando no tenía apenas preocupaciones y los problemas no se veían ni venir de lejos.
Cuando todo era más fácil que ahora, cuando la ansiedad era algo que ni siquiera existía y era incapaz de mantenerme en casa todo el día, encerrada, alejada de un mundo que temo.
Pero debo sobreponerme a todo ello, ser capaz de salir a la calle sin que se me inunden los ojos con cada persona que veo pasar a mi lado, y que me recuerda a los que ya no están y deberían.
Tengo que ser fuerte.
El problema está en que no sé de dónde sacar el impulso para continuar con mi vida.
lunes, 22 de febrero de 2016
jueves, 18 de febrero de 2016
No esperes nada de nadie.
El hueco de la última puñalada ya está hecho, no hay nada que impida que un cuchillo nuevo se hunda en la carne, ávido de sangre.
Aunque también cabe la posibilidad de que alguien te sorprenda, cuando menos te lo esperas, en un momento de extrema necesidad, y sea como volver a casa, sintiendo el calor y en confort en apenas unos segundos, como si el tiempo no hubiera pasado y todo fuera igual que hace eónes.
Aférrate a aquello que te haga feliz, sin importar si te quemas en el proceso; son las consecuencias de estar vivo: puedes salir herido de cualquier situación.
Pero, sobre todo, no pierdas la fe en los demás, y mucho menos, en tu mismo.
En ese momento estás perdida, cuando nada ni nadie son capaces de hacerte seguir andando en este largo camino que es tu existencia, te guste o no.
Camina, joder.
El hueco de la última puñalada ya está hecho, no hay nada que impida que un cuchillo nuevo se hunda en la carne, ávido de sangre.
Aunque también cabe la posibilidad de que alguien te sorprenda, cuando menos te lo esperas, en un momento de extrema necesidad, y sea como volver a casa, sintiendo el calor y en confort en apenas unos segundos, como si el tiempo no hubiera pasado y todo fuera igual que hace eónes.
Aférrate a aquello que te haga feliz, sin importar si te quemas en el proceso; son las consecuencias de estar vivo: puedes salir herido de cualquier situación.
Pero, sobre todo, no pierdas la fe en los demás, y mucho menos, en tu mismo.
En ese momento estás perdida, cuando nada ni nadie son capaces de hacerte seguir andando en este largo camino que es tu existencia, te guste o no.
Camina, joder.
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