miércoles, 18 de junio de 2014

La distancia entre ellos se medía en miedos.

Hoy he vuelto a decidirme a escribir, a dejar salir todo fuera. ¿Por dónde empiezo?
mi vida últimamente es un frenesí, una sucesión de imágenes desenfocadas que pasan a toda velocidad, sin siquiera pensar en lo que construyen o destruyen a su paso.
Mi abuela es la persona más importante de mi vida. Últimamente está realmente débil a causa de su enfermedad y todo lo que está provocando. Me aterra pensar que no llegará a estar en los momentos más importantes de mi vida. Mi graduación, mi decimoctavo cumpleaños. La idea de que tenga que recordarla en vez de darle las gracias y un abrazo es realmente abrumadora.
No voy a tocar más el tema porque si no, no puedo seguir escribiendo.
¿Qué más? Ah, sí. No voy a alcanzar mi sueño, no voy a poder conseguir cursar la carrera universitaria que siempre he deseado porque mis resultados, digamos, que estaban muy por debajo de mis expectativas. Estaba tan convencida de que lo lograría, de que con veinticinco años habría acabado los exámenes del MIR, y que comenzaría poco después a especializarme en pediatría. Pero no. Necesito una media de nueve en bachillerato y esta evaluación apenas he sobrepasado el seis. ¿Por qué? Digamos que me he rendido de alguna forma. Trato de autoconvencerme de que no ha sido así, de que todavía tengo que aprovechar cualquier ápice de constancia que sobresalga, pero no puedo. Estoy cansada de tratar de empujar una puerta que siempre he sabido que no se abrirá, a pesar de todo el tiempo y el esfuerzo desperdiciados en el intento. Sé que todavía tengo un año para intentar remediar esta caída en picado, pero no sé si conseguiré acercarme, aunque sea un poco, a ello.
Medicina aparte, lo único realmente bueno que me ha pasado últimamente es socializarme en la biblioteca. Sé que puede parecer un tópico el hecho de ir a la biblioteca y hacer cualquier cosa menos estudiar, pero no ha sido así. Gracias a algunas personas que nunca pensé que acabarían estando tan cerca de mí en tan poco tiempo, he ampliado mi punto de vista global. Pienso que "El Templo", como lo llama Dani, ha sido el punto de partida de algo realmente grande.
Y a nivel personal, bueno, es el lugar más oscuro y a la vez terrorífico de mí misma. El chico del que llevo enamorada cinco años apenas recuerda mi existencia, por el orgullo que hay de por medio, porque me arrastro con la única finalidad de recordarle y tratar de rescatar al chicio que conocí entonces, pero la realidad es que ya no es el mismo. Me ha costado entenderlo y asumirlo más tiempo del que había estimado, pero ya está hecho. Gracias, Lucía. En cuanto al futuro en este ámbito, por llamarlo de alguna forma, es algo difuso e inconexo. Por una parte está el chico que me gusta, que todavía no sé nada sobre sus sentimientos hacia mí, si es que los hay. Hemos pasado mucho tiempo hablando y conociéndonos de verdad, cosa que pocas personas pueden decir acerca de mí ya que soy un poco veleta, mi mente es una brújula sin un norte definido y asentado.Me molesta de alguna forma que me hable de su antigua relación. Ya sé que yo todavía no he superado que Javi saliera de esa forma de mi vida, pero pienso que él realmente valía la pena, a diferencia de ella. No es sólo que me caiga mal, si no que no le veo sentido al hecho de que él haya podido quererla de alguna forma (Javi, no, el chico que me gusta).
Me despido con todas estas divagaciones a la 1.30 de la mañana, con la esperanza de poder dormir apropiadamente.

Fuiste, eres y serás.